
Capitulo I El jabón chiquito.
Definiendo el objeto de estudio, el jabón chiquito, podemos enmarcarlo como aquel jabón que por sus dimensiones inferiores al tamaño convencional se denomina coloquialmente como chiquito. Generalmente, debido a su uso, se le encuentra en moteles y hoteles. La explicación a este fenómeno se debe a que por higiene estos establecimientos adquieren este tipo de jabón a diferencia del convencional debido a que tienen una vida escasa, y por ello es desechado por los huéspedes una vez usado en una única vez, y, por ende, carecen del uso común de cualquier casa, donde el jabón puede durar hasta que se desvanece.
Definiendo el objeto de estudio, el jabón chiquito, podemos enmarcarlo como aquel jabón que por sus dimensiones inferiores al tamaño convencional se denomina coloquialmente como chiquito. Generalmente, debido a su uso, se le encuentra en moteles y hoteles. La explicación a este fenómeno se debe a que por higiene estos establecimientos adquieren este tipo de jabón a diferencia del convencional debido a que tienen una vida escasa, y por ello es desechado por los huéspedes una vez usado en una única vez, y, por ende, carecen del uso común de cualquier casa, donde el jabón puede durar hasta que se desvanece.
Los moteles y hoteles generalmente usan la marca Rosa Venus, misma que tienen en el historial mexicano una amplia aceptación en el mercado. Otros establecimientos más sofisticados han dado por fabricar jabón chiquito con el mismo nombre del motel u hotel. No obstante, Rosa Venus sigue siendo la punta de lanza de esta industria.
Pero ¿Por qué Rosa Venus no es un jabón comercial como Palmolive, Lirio, Zest, Camay, Dove o cualquier otro? Éste que resulta ser un mítico cuestionamiento del mexicano promedio será resuelto en el presente artículo.
Como lo dicho líneas arriba, el jabón chiquito es preferentemente usado en moteles y hoteles, siendo los primeros un lugar “alternativo” para encuentros sexuales, por lo que la captación de su aroma ha resultado ser todo un arte.
“Es que aquel desgraciado me llegó oliendo a jabón chiquito”, es una queja recurrente sobre todo por de las sumisas mujeres quienes pensando en que su marido se encuentra en “juntas” de trabajo más bien se localiza en juntas carnales. Por lo que se vuelve artística la identificación del aroma. Ahora bien, las mujeres, o bien quien haga las compras en la casa, evitan adquirir jabón chiquito para así diferenciar los aromas y amonestar al marido infiel.
El problema de la hipotética amonestación radica en que el conocer vía olfato el olor del jabón chiquito puede implicar que se ha estado del otro lado, es decir, que también se ha ido a moteles u hoteles. Por lo que se prefiere comentar entre amigas y amigos y olvidar el episodio momentáneamente o recordarlo ad infinitum.
Estas dosis de moral vía olfativa han producido muchos rompimientos de parejas, principalmente por la discusión que surge a raíz de la manifestación de dicho fenómeno. Pero resulta inevitable, por que dentro de todo es preferible oler a jabón chiquito, que si bien es percibido por su trasfondo moral por lo menos es higiénico, que oler a sexo, cuestión implícita del engaño.
Lo curioso del asunto es el simbolismo en la marca. Rosa Venus, ya que a decir de Juan Ramón Jiménez la rosa es “… el símbolo de la pureza” contradictorio hecho en tanto que su uso es lo menos puro que hay. Por su parte, recordando las lecturas homéricas, en su travesía a casa Héctor una vez muerto es ungido con aceite de rosas por Afrodita (Venus para los romanos), cosa más contradictoria no podría acaecer tomando en cuenta la transformación simbólica del ahora llamado Rosa Venus, o coloquialmente y mejor conocido como el jabón chiquito, que termina por ser el jabón denunciante por antonomasia y el más conspicuo de los de su especie.
Moraleja: Si vas a un motel cómprate el mismo jabón que usan en tu casa, te bañas con él y así si te cachan es por estúpido y no por la moral administrada vía olfato.
Moraleja: Si vas a un motel cómprate el mismo jabón que usan en tu casa, te bañas con él y así si te cachan es por estúpido y no por la moral administrada vía olfato.